Café DAMPO | ¿Cómo se organiza la vivienda colectiva y qué normativas podemos usar para prevenir el riesgo sísmico?

La prevención del riesgo sísmico no depende únicamente de soluciones técnicas o estructurales. En ciudades como la Ciudad de México, donde predominan las unidades habitacionales y la vivienda colectiva, la organización comunitaria y el uso de los mecanismos institucionales existentes son fundamentales para reducir vulnerabilidades y fortalecer la resiliencia.
En esta edición de Café DAMPO, contamos con la participación de Fernando Rocha Rosario, especialista en organización comunitaria y políticas públicas, con quien conversamos sobre cómo las comunidades pueden organizarse para prevenir riesgos sísmicos, qué herramientas institucionales pueden utilizarse dentro de una unidad habitacional y qué programas públicos permiten mejorar espacios previamente identificados como vulnerables.
La organización comunitaria como herramienta de prevención
Los sismos han mostrado que los daños no sólo se explican por la intensidad del evento, sino por condiciones previas como la falta de mantenimiento, la desarticulación vecinal y la ausencia de procesos de gestión colectiva.
La organización comunitaria permite transitar de una lógica reactiva a una lógica preventiva, haciendo posible:
Identificar riesgos y problemáticas comunes dentro de la unidad habitacional.
Construir acuerdos colectivos para el cuidado de los espacios comunes.
Acceder a programas públicos con proyectos mejor estructurados.
Dar continuidad a las acciones de prevención más allá de la emergencia.

Mecanismos institucionales dentro de las unidades habitacionales
Durante el Café DAMPO se revisaron distintos mecanismos formales que ya existen y que, cuando se conocen y utilizan de manera estratégica, pueden convertirse en aliados clave para la prevención del riesgo sísmico.
Comisiones de Participación Comunitaria (COPACO)
Las COPACO son órganos de representación vecinal a nivel colonia que funcionan como enlace entre la comunidad y las autoridades. En materia de riesgo sísmico, pueden contribuir a:
Visibilizar zonas y edificios con condiciones de vulnerabilidad.
Impulsar proyectos comunitarios enfocados en la prevención.
Acompañar procesos como el Presupuesto Participativo y darles seguimiento.
Administraciones y comités condominales
En las unidades habitacionales, las administraciones y comités condominales son actores clave para la gestión cotidiana del riesgo. Desde estos espacios se pueden promover acciones como:
Diagnósticos básicos de vulnerabilidad en áreas comunes.
Estrategias de mantenimiento preventivo.
Procesos de información y sensibilización entre vecinos.
Una administración organizada y participativa es un primer paso para que la prevención sísmica se integre a la vida cotidiana del condominio.
Programas públicos para intervenir espacios vulnerables
Además de la organización interna, existen programas públicos que pueden aprovecharse cuando hay una comunidad organizada que los impulsa.
Presupuesto Participativo
El Presupuesto Participativo permite a las comunidades decidir directamente el destino de una parte de los recursos públicos. Puede utilizarse para:
Mejorar espacios comunes con criterios de seguridad y prevención.
Financiar diagnósticos, estudios o procesos de capacitación comunitaria.
Atender puntos críticos previamente identificados dentro de la unidad habitacional.
La clave está en formular proyectos sólidos, con respaldo vecinal y una visión preventiva.
Programa OTOCH
El programa OTOCH está orientado al mejoramiento de vivienda y espacios habitacionales. En el contexto del riesgo sísmico, puede contribuir a reducir condiciones de vulnerabilidad, especialmente cuando se articula con procesos de organización comunitaria y planeación colectiva.

Articular comunidad e instituciones para reducir el riesgo
Uno de los mensajes centrales del Café DAMPO fue que la prevención del riesgo sísmico no puede abordarse de manera aislada. Es indispensable articular:
Comunidad organizada.
Conocimiento técnico.
Mecanismos institucionales.
Programas públicos con enfoque territorial.
Cuando las comunidades conocen estas herramientas y se organizan para utilizarlas, la prevención se convierte en una práctica concreta que fortalece el habitar colectivo.
Voces vecinales: preocupaciones y reflexiones desde la experiencia comunitaria
Uno de los momentos más valiosos del Café DAMPO fue la participación de los vecinos, quienes compartieron experiencias directas sobre las dificultades cotidianas para organizarse con respecto al riesgo sísmico desde lo comunitario.
Entre los comentarios más recurrentes se señaló la desorganización vecinal como una de las principales barreras. Varias personas mencionaron que, aunque existe preocupación por la seguridad estructural y el estado de los espacios comunes, resulta complicado sostener la participación en el tiempo, convocar asambleas o lograr acuerdos colectivos duraderos.
También surgieron dudas y confusión en torno al programa OTOCH. Algunos participantes comentaron que no tienen claridad sobre los requisitos, alcances reales del programa ni sobre los criterios para seleccionar viviendas o unidades beneficiarias. Esta falta de información genera desconfianza y desincentiva la participación, aun cuando existen necesidades evidentes de mejoramiento.
Otro tema reiterado fue la percepción de políticas públicas poco claras e ineficientes para atender las problemáticas de vivienda y riesgo. Los vecinos expresaron que, desde su experiencia, los programas cambian con frecuencia, no siempre tienen continuidad y muchas veces no dialogan con las necesidades específicas de cada territorio.
La poca transparencia en algunos procesos también fue motivo de preocupación. Se mencionó que la falta de información accesible sobre presupuestos, dictámenes y decisiones finales debilita la confianza entre comunidad y autoridades, y dificulta el seguimiento ciudadano a los proyectos.
Junto a estas problemáticas, también se compartieron reflexiones propositivas. Algunas intervenciones destacaron que la prevención sísmica podría fortalecerse si existieran espacios permanentes de acompañamiento técnico para las comunidades, así como materiales claros y accesibles que expliquen cómo activar los mecanismos institucionales disponibles.

Acuerdos y posibles acciones a futuro
Como resultado del diálogo, se identificaron algunas ideas y acuerdos preliminares que podrían explorarse como acciones a futuro derivadas de este Café DAMPO:
La propuesta de conformar una comisión de representantes vecinales por alcaldía, integrada por personas de distintas unidades habitacionales, que permita compartir experiencias, articular demandas y fortalecer la incidencia colectiva.
La posibilidad de constituir legalmente estas comisiones para que puedan tener mayor reconocimiento institucional, capacidad de interlocución y acceso a programas públicos.
Impulsar procesos de capacitación comunitaria en temas de organización vecinal, lectura de reglas de operación y formulación de proyectos para Presupuesto Participativo.
Generar canales de comunicación más claros entre comunidad, especialistas y autoridades, que permitan dar seguimiento a los proyectos y evaluar su impacto real.
Estas ideas no se plantearon como soluciones inmediatas, sino como líneas de trabajo a mediano plazo que podrían construirse colectivamente a partir de espacios de diálogo como Café DAMPO.
Café DAMPO: prevención sísmica desde lo colectivo
Desde DAMPO creemos que la prevención del riesgo sísmico se construye tanto desde la tecnología como desde las personas organizadas, informadas y participativas.
Café DAMPO es un espacio para reflexionar, dialogar y fortalecer capacidades comunitarias, entendiendo que la resiliencia sísmica comienza en lo cotidiano y se consolida desde lo colectivo.
¿Cómo transformar la desorganización, la falta de información y la desconfianza institucional en acciones colectivas reales para reducir el riesgo sísmico en la vivienda colectiva?


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