top of page

Dibujar el riesgo: emociones, comunicación y territorio en un taller inclusivo sobre sismos


En contextos de riesgo sísmico, la comprensión del territorio no se limita a variables técnicas o estructurales; también involucra dimensiones emocionales, sociales, comunicativas y simbólicas. La experiencia de un sismo no solo se mide en términos de magnitud o daño físico, sino en la forma en que es vivida, recordada y comunicada por las personas.

En este marco, el taller de dibujo sobre riesgo sísmico inclusivo desarrollado con usuarios de la Asociación Metamorfosis Global se planteó como un espacio para explorar formas alternativas de comunicación del riesgo. El dibujo permitió traducir experiencias, memorias y percepciones en imágenes, visibilizando aspectos que difícilmente emergen mediante el lenguaje verbal.


En cada trazo hay algo más que un dibujo:  hay memoria, emoción y formas de cuidar.
En cada trazo hay algo más que un dibujo:  hay memoria, emoción y formas de cuidar.

Comunicación del riesgo sísmico y formas alternativas de expresión

Las habilidades comunicativas, entendidas como capacidades lingüísticas, cognitivas y sociales (Garay y González, 2022), son fundamentales en la gestión del riesgo sísmico, ya que permiten comprender información preventiva y comunicar experiencias de peligro.

Sin embargo, la comunicación es una práctica social situada, lo cual implica que la percepción y expresión del riesgo sísmico están mediadas por factores culturales, emocionales, temporales y relacionales.  

Desde esta perspectiva, el dibujo deja de ser solo una actividad creativa para convertirse en una forma alternativa de comunicar el riesgo sísmico. A través de él, es posible expresar experiencias que habitan en lo simbólico, lo emocional y lo corporal, dimensiones que muchas veces no encuentran lugar en los enfoques tradicionales. Esto cobra especial relevancia en contextos inclusivos, donde ampliar las formas de expresión no solo enriquece la comunicación, sino que también permite que más personas participen, comprendan y se apropien del riesgo desde sus propias vivencias.



Arteterapia y riesgo sísmico

La arteterapia, entendida como una disciplina que utiliza el arte como medio de expresión y bienestar (Moreno,2022), ofrece herramientas valiosas para abordar el riesgo sísmico desde una perspectiva integral. Este enfoque pone al centro la diversidad de necesidades, permitiendo diseñar estrategias de prevención más accesibles, comprensibles y cercanas a las personas.

En este sentido, no se trata solo de comunicar el riesgo, sino de hacerlo de forma inclusiva, asegurando que nadie quede fuera. Esta visión se alinea con el principio de “no dejar a nadie atrás” promovido por la Agenda 2030 de la ONU, al reconocer que la gestión del riesgo sísmico también debe construirse desde la equidad, la participación y la accesibilidad universal.

La arteterapia entonces tiene un gran potencial para fortalecer la expresión emocional y la comunicación en personas con necesidades educativas especiales, lo que resulta fundamental cuando se busca construir una cultura de prevención verdaderamente inclusiva.

Este enfoque no es nuevo. Desde sus orígenes en 1942, cuando Adrian Hill acuñó el término art therapy al reconocer el valor del arte en el bienestar emocional, se ha entendido que crear también es una forma de procesar lo que se vive.

Llevado al contexto del riesgo sísmico, esto cobra una dimensión especialmente relevante: el arte permite elaborar experiencias vinculadas a emociones, miedos y recuerdos asociados a los sismos, al tiempo que contribuye a fortalecer formas de resiliencia que parten de la inclusión, la expresión y el reconocimiento de la diversidad.



Estrategias arteterapéuticas en el taller

El taller se desarrolló mediante un enfoque cualitativo a través del dibujo guiado, utilizando estrategias de arteterapia adaptadas al contexto del riesgo sísmico:

Se emplearon consignas como “dibuja cómo te sientes durante un sismo” o “representa qué viste cuando tembló”, lo que permitió explorar emociones asociadas al fenómeno sísmico.

·       Proyectos temáticos: se abordaron temas como la vivienda, la familia y los miedos vinculados al riesgo sísmico, facilitando la representación de experiencias cotidianas en contextos de riesgo.

·       Narrativas visuales: los participantes construyeron historias mediante dibujos, integrando recuerdos de sismos y escenarios de respuesta ante el riesgo.

·       Intervención en contexto inclusivo: las actividades fueron adaptadas a las capacidades de los participantes, promoviendo la inclusión, la participación y la expresión desde distintos lenguajes.



El dibujo como lenguaje emocional del riesgo sísmico

Los participantes representaron emociones como miedo, incertidumbre y protección mediante elementos gráficos asociados al movimiento sísmico.

En contextos de riesgo sísmico, es clave entender que no todas las personas pueden comunicar lo que sienten con palabras, pero eso no significa que no comprendan el riesgo. En este sentido, el dibujo se convierte en un lenguaje que permite expresar emociones, experiencias y percepciones difíciles de verbalizar. Sin embargo, también es importante reconocer por otro lado que no todas las personas logran representar lo que perciben a través del dibujo, pero sí pueden articularlo con palabras. Por ello, pensar en la comunicación del riesgo implica abrir múltiples canales de expresión, donde lo visual y lo verbal se complementan para construir una comprensión más inclusiva y completa del riesgo sísmico.



La casa: el lugar más importante y vulnerable

Uno de los elementos más recurrentes fue la vivienda, pero no como un simple edificio.

Los dibujos mostraban habitaciones específicas, objetos cotidianos, espacios íntimos y familiares. Esto revela algo fundamental en la gestión del riesgo sísmico:el riesgo no se percibe en abstracto, se vive desde lo cotidiano.

La casa no es solo estructura, es refugio, historia… y también incertidumbre cuando tiembla.

Muchas representaciones incluían líneas onduladas, figuras en movimiento o estructuras inclinadas.

El sismo no solo se recuerda como un evento, sino como una experiencia corporal:el movimiento, la pérdida de estabilidad, la sensación de no tener control.

Para comunicar el riesgo sísmico, no basta con explicar qué hacer. Primero hay que reconocer cómo se siente.



Las redes de apoyo también se dibujan

Otro hallazgo poderoso fue la presencia constante de otras personas: familia, cuidadores, acompañantes. En los dibujos, casi nadie estaba solo.

Esto refleja que el riesgo sísmico: no se vive de manera individual, se enfrenta desde vínculos, depende de redes de cuidado. En términos de prevención, esto cambia todo. Porque fortalecer la resiliencia no es solo reforzar edificios, sino también fortalecer relaciones de la comunidad.

 

 

Incluir para prevenir mejor

El taller no fue solo una actividad artística. Fue una intervención en un entorno social complejo, adaptada a las capacidades y formas de expresión de cada participante.

Esto conecta con algo urgente en la gestión del riesgo sísmico: la inclusión no es opcional.

Si las estrategias de prevención no consideran diversidad cognitiva, diferentes formas de comunicación, contextos emocionales y sociales entonces dejan fuera a muchas personas.



¿Y si comunicar el riesgo también fuera dibujar?

La arteterapia ha demostrado que el arte no solo sirve para crear, sino también para expresar emociones, procesar experiencias y fortalecer habilidades sociales.

Llevado al riesgo sísmico, esto abre una posibilidad poderosa: comenzar a comunicar el riesgo no solo a través de datos, sino también desde la experiencia vivida de las personas. Implica enseñar la prevención más allá de protocolos y pasos a seguir, incorporando espacios de expresión donde las emociones, los recuerdos y las percepciones tengan lugar.

De esta manera, la resiliencia deja de construirse únicamente desde la infraestructura y lo técnico, para anclarse también en el sentido: en lo que las personas entienden, sienten y comparten frente al riesgo.

Lo que muestran estos resultados es claro: la comunicación del riesgo sísmico no puede limitarse a enfoques técnicos. Cuando se incorporan otras herramientas como el dibujo, se abren posibilidades para integrar dimensiones emocionales, sociales y espaciales que normalmente quedan fuera, pero que son fundamentales para comprender cómo se vive realmente el riesgo.

En este contexto, la arteterapia se posiciona como una herramienta especialmente valiosa en entornos inclusivos, ya que permite ampliar las formas de participación y expresión. No se trata solo de enseñar sobre el riesgo, sino de generar condiciones para que todas las personas puedan apropiarse de ese conocimiento desde sus propias formas de sentir, pensar y comunicar.



Lo que los dibujos nos dejaron

Este taller lo deja claro: el dibujo no es solo una actividad creativa, es una herramienta eficaz para comunicar y resignificar el riesgo sísmico desde una perspectiva verdaderamente inclusiva.

A través del arte, las personas no solo dibujaron, sino que lograron expresar lo que muchas veces no se dice: emociones asociadas al riesgo, recuerdos del movimiento sísmico como una experiencia vivida en el cuerpo, la forma en que habitan sus espacios cotidianos y, sobre todo, las redes de apoyo que los acompañan.

Cada trazo habló de miedo, pero también de prevención. De vulnerabilidad, pero también de vínculo.

Lo más importante es que esto nos recuerda algo fundamental: integrar herramientas artísticas en la gestión del riesgo sísmico no es un complemento, es una necesidad. Porque permite incorporar dimensiones subjetivas que suelen quedar fuera (emocionales, sociales, simbólicas) pero que son clave para fortalecer la prevención, la inclusión y la resiliencia.

Al final, entender el riesgo no es solo saber qué hacer cuando tiembla, sino también reconocer cómo lo vivimos, cómo lo sentimos… y cómo lo compartimos.



Agradecimientos

A Metamorfosis Global A.C., por abrirnos sus puertas y por haberse convertido en un aliado clave y constante de Dampo Innovación Social. Gracias por la confianza y por compartir la convicción de que la prevención solo es posible cuando no dejamos a nadie atrás.

A cada uno de los participantes: Danae, André, Diego, Adrián, Allison, Yaretzy, Zaid, Mirey, Danae y Alfonso, por compartir, a través de sus dibujos, emociones, experiencias y formas de ver el mundo. Su sensibilidad y creatividad hicieron de este taller un espacio profundamente significativo.

Porque en cada expresión hubo historias, aprendizajes y nuevas formas de mirar el riesgo sísmico.




Referencias

  • Cornejo Moreira, Jessenia Jazmin (2025). Programa de intervención psicopedagógica basado en arteterapia para potenciar habilidades comunicativas en personas con discapacidad intelectual del cantón Quevedo. Quevedo. UTEQ.148 Páginas.

  • Garay, Y., y González, G. (2022). Desarrollo de habilidades comunicativas a través de secuencias didácticas. Revista Unimar, 40(2), 106-129. https://doi.org/10.31948/Rev.unimar/unimar40-2-art6

  • Moreno, A. (2022). Mediación artística y arteterapia. Delimitando territorios. Encuentros: Revista de Ciencias Humanas, Teoría Social y Pensamiento Crítico(15), 32-47. https://doi.org/10.5281/zenodo.5979840

Comentarios


bottom of page