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Café DAMPO x OLINKA: Construyendo una comunicación accesible sobre el riesgo sísmico | Laboratorio de Prevención Sísmica Accesible


El pasado 17 de julio, DAMPO y OLINKA llevaron a cabo una nueva edición de Café DAMPO, un espacio de diálogo comunitario que reunió a alrededor de 25 participantes, entre personas con discapacidad intelectual y autismo, familiares, cuidadores y comunidad interesada, para conversar sobre un tema que pocas veces se aborda desde la inclusión: ¿cómo hablar del riesgo sísmico de forma accesible para todas las

personas?


Acercamos la ingeniería sísmica a un lenguaje cotidiano, demostrando que la prevención puede explicarse de forma clara, sencilla y accesible.
Acercamos la ingeniería sísmica a un lenguaje cotidiano, demostrando que la prevención puede explicarse de forma clara, sencilla y accesible.

Más que una charla, el encuentro fue una oportunidad para compartir experiencias, escuchar diferentes perspectivas y reflexionar sobre la importancia de construir una comunicación del riesgo que considere las distintas formas en que las personas comprenden su entorno.


El riesgo sísmico también se comunica


Con frecuencia, la información sobre los sismos se presenta desde un enfoque técnico que resulta poco accesible para gran parte de la población. Sin embargo, comprender el riesgo implica mucho más que conocer conceptos especializados: requiere conectar el conocimiento con la experiencia cotidiana, el entorno construido y las formas en que cada persona aprende y se comunica.


La conversación comenzó a partir de los aprendizajes del Laboratorio de Prevención Sísmica Accesible y del periódico mural elaborado por los usuarios de OLINKA.
La conversación comenzó a partir de los aprendizajes del Laboratorio de Prevención Sísmica Accesible y del periódico mural elaborado por los usuarios de OLINKA.

Bajo esta premisa, Café DAMPO abrió un espacio donde el diálogo se convirtió en la principal herramienta para intercambiar ideas sobre inclusión, accesibilidad y prevención.


Aprender desde la experiencia colectiva


La conversación partió de dos experiencias desarrolladas previamente durante el Laboratorio de Prevención Sísmica Accesible: el proceso de construcción con LEGO y la elaboración del periódico mural colaborativo, ambos creados por los usuarios de OLINKA.


Dialogamos sobre la alerta sísmica, las tecnologías de protección sísmica, la zonificación del suelo y las acciones que fortalecen una cultura de prevención.
Dialogamos sobre la alerta sísmica, las tecnologías de protección sísmica, la zonificación del suelo y las acciones que fortalecen una cultura de prevención.

Estos materiales permitieron iniciar una reflexión sobre preguntas fundamentales:


  • ¿Cómo comprenden los sismos las personas con discapacidad intelectual y autismo?

  • ¿Qué obstáculos existen para acceder a información clara sobre el entorno y el riesgo?

  • ¿Cómo podemos comunicar conceptos complejos mediante herramientas visuales, creativas y participativas?

  • ¿Qué aprendizajes surgen cuando el conocimiento se construye de manera colectiva?


Las respuestas no provinieron únicamente de especialistas. Fueron las experiencias compartidas por las personas participantes, sus familias y cuidadores las que enriquecieron la conversación y demostraron que la prevención también se fortalece desde la escucha, el intercambio y la participación activa.


Acercando la ingeniería sísmica a la vida cotidiana


Uno de los principales objetivos de la sesión fue demostrar que la ingeniería sísmica puede explicarse de manera sencilla, accesible y útil para todas las personas.

Durante el encuentro, el equipo de DAMPO compartió cómo la empresa trabaja desde dos dimensiones complementarias. Por un lado, desarrolla tecnologías de protección sísmica, como disipadores de energía y sistemas de aislamiento sísmico, diseñados para reducir la respuesta de las edificaciones ante un sismo, proteger la infraestructura y contribuir a ciudades más seguras y resilientes. Por otro, impulsa una línea de innovación social que busca acercar este conocimiento técnico a las personas mediante metodologías participativas, procesos de apropiación social del conocimiento y experiencias de aprendizaje que fortalezcan la cultura de la prevención en distintos sectores de la sociedad.


Las metodologías participativas permitieron que cada persona compartiera sus experiencias, preguntas y conocimientos sobre el entorno que habita.
Las metodologías participativas permitieron que cada persona compartiera sus experiencias, preguntas y conocimientos sobre el entorno que habita.

A partir de este enfoque, las personas participantes dialogaron sobre diversos temas relacionados con la prevención sísmica y el entorno construido, entre ellos:


  • La importancia de la alerta sísmica, cómo funciona, qué información proporciona y por qué esos segundos de anticipación pueden marcar una diferencia para proteger la vida.

  • ¿Qué son las tecnologías de protección sísmica y cómo ayudan a disminuir el impacto de los movimientos del suelo sobre las edificaciones?

  • La relación entre la zonificación sísmica, las características del suelo y el comportamiento que pueden presentar los edificios durante un terremoto.

  • La importancia de conocer el entorno construido donde vivimos, estudiamos o trabajamos para identificar condiciones que pueden representar un riesgo.

  • Medidas preventivas sencillas dentro del hogar, como asegurar muebles, identificar objetos que pueden caer, reconocer zonas de menor riesgo y preparar una mochila de emergencia.

  • La importancia de contar con planes familiares y comunitarios que consideren las diferentes capacidades, formas de comunicación y necesidades de apoyo presentes en cada persona, favoreciendo una respuesta más incluyente durante una emergencia.

  • El papel de los simulacros, la organización comunitaria y la preparación continua para fortalecer la resiliencia frente a los sismos.

  • La relevancia de comprender que el riesgo no depende únicamente del fenómeno natural, sino también de las condiciones del territorio, las edificaciones y las capacidades de las personas para prevenir y actuar.


Más allá de transmitir información, la conversación permitió relacionar estos conceptos con experiencias cotidianas, favoreciendo una comprensión más cercana de cómo los fenómenos sísmicos interactúan con los edificios, el territorio y las personas.


Fortaleciendo las capacidades comunitarias


Uno de los resultados más valiosos del proceso fue observar cómo las personas participantes fortalecieron sus capacidades para comprender su entorno construido, expresar sus experiencias y participar activamente en conversaciones relacionadas con la prevención sísmica.


La participación de familias y cuidadores enriqueció la conversación, fortaleciendo redes de apoyo para una preparación más incluyente.
La participación de familias y cuidadores enriqueció la conversación, fortaleciendo redes de apoyo para una preparación más incluyente.

A través de recursos visuales, actividades colaborativas y un lenguaje accesible, los usuarios de OLINKA pudieron identificar riesgos presentes en su vida cotidiana, reconocer medidas de prevención, comprender conceptos básicos de ingeniería sísmica y relacionarlos con los espacios que habitan diariamente.


Asimismo, fortalecieron habilidades para observar su entorno con una mirada más crítica, comunicar sus experiencias, formular preguntas y participar en procesos colectivos de aprendizaje, demostrando que, cuando el conocimiento se presenta de forma accesible, todas las personas pueden apropiarse de él y convertirlo en una herramienta para tomar mejores decisiones.


El intercambio con familias y cuidadores también permitió generar nuevas reflexiones sobre la importancia de desarrollar estrategias de comunicación y preparación que respondan a la diversidad de capacidades y formas de aprendizaje presentes en la comunidad.


DAMPO y OLINKA: una alianza para la inclusión


Durante la sesión, DAMPO facilitó la traducción de conceptos relacionados con el comportamiento de los edificios durante un sismo a un lenguaje sencillo y cercano, conectando estos conocimientos con situaciones de la vida diaria y demostrando que la ingeniería sísmica puede ser comprendida por todas las personas cuando se comunica desde la experiencia, la creatividad y el diálogo.


Cada actividad fortaleció capacidades para comprender el entorno construido, identificar riesgos y participar activamente en la prevención sísmica.
Cada actividad fortaleció capacidades para comprender el entorno construido, identificar riesgos y participar activamente en la prevención sísmica.

Por su parte, OLINKA creó un entorno seguro, accesible e inclusivo que permitió la participación activa de todas las personas, favoreciendo el intercambio de experiencias, la confianza y la construcción colectiva del conocimiento.


Esta colaboración demuestra que la gestión integral del riesgo puede abordarse desde metodologías participativas que reconocen la diversidad de capacidades y promueven procesos de aprendizaje más accesibles, humanos e incluyentes.


Un paso hacia una gestión del riesgo más inclusiva


El encuentro dejó importantes aprendizajes para todas las personas participantes. Además de fortalecer la comprensión del riesgo sísmico, permitió identificar barreras de comunicación que aún persisten y evidenció la necesidad de desarrollar estrategias que acerquen el conocimiento técnico a todas las personas mediante herramientas accesibles, experiencias participativas y procesos de apropiación social del conocimiento.


La participación activa de familias, cuidadores y comunidad confirmó que la prevención es un proceso colectivo y que construir comunidades más resilientes implica diseñar estrategias de preparación que consideren la diversidad de capacidades, formas de comunicación y necesidades presentes en cada comunidad.


En DAMPO creemos que la tecnología transforma estructuras, pero son las personas quienes transforman comunidades. Por ello, seguiremos impulsando espacios de diálogo, aprendizaje y participación que acerquen el conocimiento sobre el riesgo sísmico a todas las personas, promoviendo una cultura de prevención verdaderamente accesible, incluyente y basada en el fortalecimiento de capacidades para construir comunidades más resilientes.


Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a cada una de las personas usuarias de OLINKA, quienes con entusiasmo, curiosidad y generosidad compartieron sus ideas, experiencias y formas de comprender el entorno. Su participación nos recuerda que todas las personas tienen conocimientos valiosos que aportar cuando se generan espacios donde pueden expresarse, aprender y construir de manera colectiva.

Agradecemos también profundamente a OLINKA, por abrir sus puertas, confiar en este proyecto y demostrar que la colaboración entre organizaciones puede generar procesos de innovación social con un impacto real en la vida de las personas. El compromiso de su equipo, de las familias y de los cuidadores ha sido fundamental para hacer posible este Laboratorio de Prevención Sísmica Accesible.


Gracias por formar parte de este Café DAMPO. Seguiremos impulsando espacios donde la prevención sísmica sea un conocimiento accesible para todas las personas.
Gracias por formar parte de este Café DAMPO. Seguiremos impulsando espacios donde la prevención sísmica sea un conocimiento accesible para todas las personas.

Este Café DAMPO representa un paso más dentro de un proyecto que busca seguir creciendo. Estamos convencidos de que la construcción de comunidades resilientes requiere procesos continuos de aprendizaje, participación y colaboración, especialmente con aquellas poblaciones que históricamente han enfrentado mayores barreras para acceder a información sobre prevención y gestión del riesgo.


Desde DAMPO reiteramos nuestro compromiso de dar continuidad a esta alianza con OLINKA, desarrollando nuevas actividades, herramientas y metodologías que permitan fortalecer las capacidades de las personas con discapacidad intelectual y autismo, sus familias y sus redes de apoyo. Creemos que acercar la ingeniería sísmica y la innovación social a la comunidad no solo democratiza el conocimiento, sino que contribuye a construir entornos más seguros, inclusivos y preparados para enfrentar futuros eventos sísmicos.


La convivencia alrededor del café fue posible gracias a las aportaciones voluntarias de los participantes, fortaleciendo el sentido de comunidad.
La convivencia alrededor del café fue posible gracias a las aportaciones voluntarias de los participantes, fortaleciendo el sentido de comunidad.

Porque una comunidad resiliente no deja a nadie atrás; se construye cuando todas las personas tienen la oportunidad de comprender, participar y convertirse en protagonistas de la prevención.

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