De la reacción a la prevención: la reducción del riesgo de desastres como una responsabilidad compartida
- Dampo Systems
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Reflexiones de DAMPO sobre la visión 2024–2030 para la Ciudad de México de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil
Diálogo con Ingenieros en el Colegio de Ingenieros Civiles de México
La reducción del riesgo de desastres ha dejado de ser un tema exclusivo de la atención a emergencias para convertirse en un componente estratégico del desarrollo sostenible, la gobernanza territorial y la construcción de resiliencia.
En este contexto, el XLI Consejo Directivo del Colegio de Ingenieros Civiles de México llevó a cabo la sesión de Diálogo con Ingenieros: "La importancia de la reducción de riesgos en la Ciudad de México", impartida por la M. Arq. Myriam Urzúa Venegas, Secretaria de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México.

DAMPO estuvo presente en este espacio de diálogo, convencido de que la colaboración entre gobierno, academia, iniciativa privada y sociedad civil es indispensable para acelerar la transición hacia una cultura de prevención y resiliencia.
Más que una presentación institucional, la sesión permitió conocer la hoja de ruta que orientará la política pública de gestión integral del riesgo en la Ciudad de México durante el periodo 2024–2030, basada en un principio fundamental: transitar de un modelo reactivo hacia uno preventivo, donde el conocimiento del riesgo se convierta en la principal herramienta para proteger la vida, el patrimonio y el desarrollo de la ciudad.
Del diagnóstico a la transformación
Durante la conferencia se expuso que uno de los principales desafíos históricos ha sido la fragmentación de la gestión del riesgo, caracterizada por marcos normativos desarticulados, procesos administrativos complejos, barreras para el cumplimiento regulatorio y la necesidad de fortalecer el vínculo entre el conocimiento científico y la toma de decisiones en el territorio.
Frente a este escenario, la estrategia de la Secretaría plantea una transformación basada en cuatro ejes prioritarios.
1. Comprender el riesgo para tomar mejores decisiones
La política pública coloca al conocimiento como el punto de partida de la prevención.
Entre las acciones presentadas destacan el fortalecimiento del Atlas de Riesgos Dinámico, que ha registrado más de 212 millones de consultas, así como la incorporación de herramientas de diagnóstico como georradares, drones y detectores de gas. También se proyecta la integración de tecnologías como Inteligencia Artificial, Big Data e Internet de las Cosas para fortalecer el análisis predictivo y la toma de decisiones basada en evidencia.
Asimismo, se impulsa el desarrollo de sistemas de alerta temprana multiamenaza y estrategias de divulgación científica que acerquen el conocimiento técnico a la población.
2. Fortalecer la gobernanza del riesgo
La estrategia contempla la actualización del marco normativo mediante leyes, reglamentos, normas técnicas y términos de referencia, así como la digitalización de trámites relacionados con los Programas Internos y Especiales de Protección Civil para fortalecer la transparencia y la eficiencia institucional.
Otro elemento relevante es la vinculación con la academia y otros sectores para incorporar la Gestión Integral del Riesgo dentro de los procesos de planeación urbana y desarrollo territorial.
3. Invertir en prevención
La reducción del riesgo requiere inversiones sostenidas antes de que ocurra una emergencia.
Por ello se fortalecen las capacidades técnicas institucionales y se promueve la asignación de recursos destinados específicamente a la mitigación del riesgo, impulsando además mecanismos de colaboración entre los sectores público y privado.
4. Fortalecer capacidades
Uno de los componentes más relevantes de la estrategia es el trabajo directo con las personas.
Durante la sesión se destacó la capacitación de más de 1.4 millones de personas, la conformación de brigadas comunitarias y la meta de ampliar estas acciones a todas las unidades habitacionales y colonias de la Ciudad de México.
Este enfoque reconoce que la resiliencia no depende únicamente de la infraestructura, sino también de comunidades informadas, organizadas y capaces de comprender los riesgos de su entorno.
Una estrategia alineada con las agendas internacionales
La visión presentada por la Secretaría se encuentra en sintonía con los principales instrumentos internacionales en materia de desarrollo sostenible y reducción del riesgo de desastres.

Su enfoque responde a las prioridades del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015–2030, particularmente en lo referente a comprender el riesgo, fortalecer la gobernanza, invertir en resiliencia y desarrollar capacidades.
Asimismo, contribuye al cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, especialmente de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles), 4 (Educación de Calidad), 9 (Industria, Innovación e Infraestructura), 10 (Reducción de las Desigualdades) y 17 (Alianzas para lograr los Objetivos).
De igual forma, dialoga con los principios de la Nueva Agenda Urbana, que promueve ciudades más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles mediante una gobernanza colaborativa y una planificación basada en evidencia.
La postura de DAMPO: la resiliencia también se construye desde el sector privado
Desde DAMPO reconocemos que la consolidación de esta visión requiere la participación activa de todos los sectores.
La reducción del riesgo de desastres ya no puede entenderse únicamente como una responsabilidad gubernamental. El sector privado tiene la capacidad de convertirse en un aliado estratégico mediante la innovación, la transferencia de conocimiento, el desarrollo tecnológico, la investigación aplicada y el fortalecimiento de capacidades.
Reafirmamos que la tecnología solo genera valor cuando se conecta con las personas. Por ello impulsamos proyectos que integran innovación social, educación y participación comunitaria para transformar el conocimiento técnico en herramientas accesibles para la toma de decisiones.
Nuestros laboratorios de prevención sísmica accesible, los procesos de fortalecimiento de capacidades, la vinculación con universidades, la formación especializada y los espacios de diálogo con instituciones públicas y privadas parten de una misma convicción: la resiliencia se construye cuando el conocimiento deja de permanecer en los documentos técnicos y llega a quienes toman decisiones todos los días.

Entendemos la transferencia de conocimiento como un puente entre la investigación, las políticas públicas y las comunidades. Consideramos que democratizar el acceso al conocimiento científico es una condición indispensable para fortalecer la cultura de la prevención y reducir vulnerabilidades de manera sostenible.
En este sentido, la innovación social complementa la innovación tecnológica. No basta con desarrollar mejores herramientas; es necesario garantizar que sean comprendidas, apropiadas y utilizadas por las personas, bajo enfoques participativos, accesibles e inclusivos.
Hacia una cultura de prevención
La sesión organizada por el Colegio de Ingenieros Civiles de México reafirmó que la construcción de resiliencia requiere una visión de largo plazo y una colaboración permanente entre gobierno, academia, iniciativa privada y sociedad civil.
Desde DAMPO reiteramos nuestro compromiso de seguir impulsando alianzas estratégicas, procesos de fortalecimiento de capacidades y espacios de diálogo que contribuyan a materializar los principios del Marco de Sendai, la Agenda 2030 y la Nueva Agenda Urbana.

Porque reducir el riesgo no significa únicamente responder mejor a las emergencias.
Significa construir una sociedad capaz de comprender sus riesgos, anticiparse a ellos y transformar el conocimiento en acciones que protejan vidas, fortalezcan comunidades y hagan de nuestras ciudades territorios más seguros, inclusivos y resilientes.




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