Vinculación universitaria: arquitectura, riesgo sísmico y resiliencia desde la práctica
- Dampo Systems
- 22 abr
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En el Taller Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, los estudiantes de séptimo semestre participaron en una sesión que los invitó a cuestionar, desde la arquitectura, uno de los problemas más relevantes del país: el riesgo sísmico.
La sesión fue impartida por la M. Arq. Vania Itzumi Catalán Pérez y la Ing. Fernanda Maldonado Vázquez, quienes guiaron el encuentro desde una perspectiva integral que articuló ingeniería sísmica, gestión del riesgo, innovación tecnológica e innovación social.
Desde el inicio, la dinámica se construyó de manera participativa y abierta, a partir de preguntas detonadoras como:¿por qué se dañan las estructuras en los sismos?, ¿estamos haciendo bien las cosas?, ¿qué necesitamos cambiar o innovar?
Más que una clase expositiva, fue un espacio de diálogo donde el conocimiento se construyó junto con los estudiantes.

El punto de partida: entender el riesgo sísmico
Uno de los primeros temas fue el análisis del riesgo sísmico en México, destacando que este no puede entenderse únicamente desde la amenaza, sino como el resultado de la interacción entre distintas vulnerabilidades.
Se abordó el caso de la Ciudad de México, donde condiciones como el tipo de suelo (capaz de amplificar las ondas sísmicas), la alta densidad urbana y la prevalencia de la colectividad incrementan significativamente el nivel de riesgo.
Se discutió cómo factores estructurales, sociales y culturales, así como condiciones institucionales, inciden directamente en el daño observado en eventos sísmicos recientes, evidenciando que el problema es tanto técnico como social.
Vulnerabilidad visible e invisible
A partir de este diagnóstico, se introdujo el concepto de vulnerabilidad en sus distintas dimensiones.
Por un lado, la vulnerabilidad física, asociada a características como la antigüedad de los edificios, el número de niveles o las condiciones constructivas.Por otro, la vulnerabilidad social, relacionada con factores como la organización comunitaria, la percepción del riesgo, la desinformación o la falta de participación.
Esta distinción permitió entender que el riesgo no siempre es evidente: muchas veces es invisible, pero está presente en la forma en que habitamos y construimos nuestras ciudades.
Arquitectura e ingeniería sísmica: una relación inseparable
Uno de los ejes más importantes de la sesión fue la relación entre arquitectura e ingeniería sísmica.
Se planteó con claridad que la respuesta sísmica de un edificio no comienza en el análisis estructural, sino en la configuración arquitectónica. Decisiones aparentemente formales pueden definir el desempeño sísmico de una edificación.
En este contexto, se analizaron las principales irregularidades arquitectónico-estructurales como golpeteo entre edificaciones, irregularidades en planta, irregularidades en elevación, planta baja débil, columna corta o ubicación en esquina.

Estos conceptos permitieron evidenciar cómo muchas fallas observadas en sismos tienen su origen en decisiones de diseño, reforzando la responsabilidad del arquitecto en la seguridad estructural.
El diseño sísmico actual: aceptar el daño
La sesión avanzó hacia la explicación del enfoque tradicional del diseño sismorresistente.
Se discutió cómo, en la práctica convencional, las estructuras están diseñadas para entrar en deformación plástica y disipar energía mediante daño controlado, evitando el colapso, pero aceptando afectaciones en los elementos estructurales.
Esto llevó a una reflexión clave: ¿es suficiente diseñar edificios que no colapsen, pero que quedan inutilizables después de un sismo?
Hacia un nuevo enfoque: desempeño y resiliencia
A partir de esta pregunta, se introdujo el diseño basado en desempeño, que permite definir distintos niveles de daño y funcionalidad según la intensidad del sismo.
Se explicó que hoy el objetivo no es solo proteger la vida, sino también garantizar la continuidad operativa de las edificaciones, especialmente en infraestructuras críticas.
Esto dio paso al concepto de resiliencia sísmica, entendida como la capacidad de resistir, absorber, adaptarse y recuperarse, no solo a nivel estructural, sino también a nivel social y comunitario.
Tecnologías de protección sísmica: controlar la respuesta
En este nuevo paradigma, se presentaron diversas tecnologías de protección sísmica que permiten modificar el comportamiento de las estructuras frente a un sismo.
Se explicaron sistemas como aislamiento sísmico y disipación de energía. Estos dispositivos permiten reducir deformaciones, concentrar el daño en elementos específicos y mejorar el desempeño general de la estructura.
Monitoreo estructural: entender lo que no se ve
La Ing. Fernanda Maldonado Vázquez abordó el tema del monitoreo estructural, destacando el papel de los sensores y del Internet de las Cosas (IoT) en la medición del comportamiento real de las edificaciones.

Se explicó cómo variables como vibración, desplazamiento o deformación pueden ser registradas y analizadas para entender cómo responde una estructura ante su entorno, incluso en condiciones cotidianas.
Este enfoque permite avanzar hacia una toma de decisiones basada en datos, fortaleciendo la seguridad estructural, el mantenimiento predictivo y la resiliencia.
Gestión integral del riesgo: intervenir antes del desastre
Con estos elementos, se introdujo la gestión integral del riesgo, entendida como un proceso que abarca distintas etapas: identificación, prevención, mitigación, preparación, respuesta y reconstrucción.
Se enfatizó que la intervención más efectiva ocurre en la fase previa al desastre, donde es posible reducir vulnerabilidades y tomar decisiones informadas desde el diseño y la planeación.
Innovación social: integrar variables técnicas y humanas
La sesión también incorporó el enfoque de innovación social, destacando la importancia de metodologías transdisciplinarias como el design thinking y el análisis multicriterio.
Se explicó cómo es posible construir índices de vulnerabilidad que integran variables físicas, sociales y del entorno, permitiendo identificar zonas prioritarias de intervención y fortalecer la corresponsabilidad entre actores.
De la teoría a la práctica: diseñar con bloques de construcción
Como cierre, se llevó a cabo la dinámica “Diseña tu edificio sismorresistente inteligente”, donde los estudiantes trabajaron en equipos utilizando Lego como herramienta de prototipado.

En este ejercicio, los estudiantes integraron:
Sistemas estructurales
Tecnologías de protección sísmica
Propuestas de monitoreo
Condiciones del sitio
Estrategias de gestión del riesgo
Relación con la comunidad
El objetivo fue claro: no diseñar el edificio más estético, sino el más seguro, coherente e innovador.

Una sesión que dejó huella
Los resultados superaron las expectativas.
Los estudiantes demostraron una comprensión profunda de los conceptos abordados, así como una notable capacidad para integrar lo técnico con lo social en propuestas bien fundamentadas.
La sesión se consolidó como un gran éxito, caracterizada por la participación, el entusiasmo y la calidad de las ideas desarrolladas por los estudiantes.

Desde DAMPO Innovación Social, felicitamos a los estudiantes del séptimo semestre del Taller Carlos Lazo por su compromiso y nivel de involucramiento.
También agradecemos al Arq. Néstor Díez de Bonilla por la invitación, y a la Facultad de Arquitectura de la UNAM por abrir estos espacios de aprendizaje.
Seguir construyendo juntos
En DAMPO Innovación Social creemos que la transformación de nuestras ciudades comienza en las aulas.
Por ello, reiteramos nuestro compromiso: siempre contarán con nuestro apoyo para seguir impulsando espacios donde la técnica, la reflexión y la innovación se encuentren.

Porque la ingeniería y la arquitectura no solo construyen edificios: construyen posibilidades.
Y en un país como México, construir mejor también significa asumir una responsabilidad compartida: no dejar a nadie atrás.



